¿Cómo y Por qué?

El problema de la obesidad infantil: Crecientes cifras de exceso de peso en la infancia se deben a comer en exceso y no ejercitarse. Alimentos llenos de calorías pero con bajo valor nutricional solo aumentan kilos. Si los niños consumen más calorías de las que gastan, el resultado es aumento de peso innecesario. El exceso de peso en la infancia o el aumento de peso indeseado es casi siempre el resultado de diferentes factores que al unirse aumentan el riesgo. Estos factores son;

Dieta:
Selección de comidas que no son saludables, el consumo regular de alimentos con alto contenido de calorías y bajo contenido de nutrientes (comidas rápidas, comida basura, galletas, dulces, bebidas gaseosas…), contribuye al aumento de peso indeseado.

Falta de actividad física:
Ordenadores, video juegos y la televisión mantienen a los niños en sus casas con un estilo de vida sedentario, lo que significa que queman menos calorías y son más propensos a aumentar de peso. En edad preescolar muchos niños ya se han acostumbrado a llevar una vida con falta de actividad física y esto muchas veces se traduce en falta de hábitos de ejercitarse a futuro.

Medio ambiente:
Si un niño abre el refrigerador o las gavetas en la cocina y encuentra grandes cantidades de dulces, patatas fritas, snacks, bebidas gaseosas y en general alimentos altos en calorías y bajos en nutrientes, entonces muy probablemente eso es lo que él va a escoger para comer. Mantén tu refrigerador lleno de comidas nutritivas y así harás que tus hijos escojan alternativas más saludables. Los padres no tienen que negarles a los niños todas las golosinas, pero deben esforzarse por alcanzar un balance saludable.

Factores psicológicos:
Algunos niños pueden buscar en la comida una forma de afrontar ciertos problemas, estrés, ansiedad o aburrimiento.

Genética:
Si un niño nace en una familia donde hay varias personas obesas, probablemente estará genéticamente predispuesto a tener sobre peso, especialmente si dispone con facilidad de alimentos altos en calorías y la actividad física no se promueve en su hogar.

Factores socioeconómicos:
Niños en países desarrollados provenientes de familias de bajos recursos son más propensos al riesgo de sufrir obesidad infantil.

Condiciones médicas:
A pesar de que no es lo más común existen ciertas enfermedades genéticas y desordenes hormonales que pueden predisponer a los niños para sufrir de obesidad.

Sueño:
Los niños que duermen menos del tiempo recomendado, están más propensos a sufrir de obesidad.


¿Qué Hacer?

Hay algunos pasos que puedes seguir para ayudar a un niño con sobrepeso a obtener un peso saludable.

Comienza desde su lactancia:
Amamantar al niño puede ayudar a reducir el riesgo de obesidad a futuro. Si alimentas a tu bebé con biberón intenta no presionar a tu hijo para que beba siempre hasta la última gota y no intentes calmar su llanto cada vez que lo hace, con un biberón lleno de comida. Las madres aunque estén un poco asustadas porque sus bebés puedan tener sobre peso, no deben tratar de disminuir su ingesta de calorías durante el primer año, durante este tiempo ellas deben concentrarse en ayudar a sus bebés a crecer.

Oriéntalos hacia una alimentos sana:
Golosinas altas en calorías y bajas en nutrientes deben ser evitadas. Evita la comida basura, bebidas gaseosas y limita la ingesta de zumos industriales ya que todos estos alimentos están llenos de calorías vacías y hacen que los niños se sientan demasiado llenos para querer comer alimentos saludables. Una mejor opción es un pedazo de fruta y los pudines con fibra o bebidas con fibra Nutrigen, que contienen fibra dietética que produce sensación de saciedad además de muchos micronutrientes.

Cuida los tamaños de las porciones
Ten claridad con respecto a la cantidad que es exactamente una porción.

Prepara comidas en casa:
Cocinar puede ser una herramienta poderosa para la pérdida de peso y el manejo de peso saludable, ya que te permite seleccionar todos los ingredientes y controlar el tamaño de las porciones. Empaca la comida para el colegio junto con tu hijo y siéntense a compartir las comidas en familia, todo esto ayudara a disminuir el riesgo de obesidad.

Olvida el lema del plato limpio:
Si tu hijo está haciendo a un lado un poco de comida esto puede ser signo de que está lleno. No lo obligues a comer alimentos que realmente no le gustan, aunque estés tratando de obligarlo a comer saludable.

Enfócate en alimentos bien balanceados:
Los niños necesitan nutrientes adicionales para impulsar su crecimiento. Evita enfocarte en disminuir calorías y enfócate en darle una alimentación balanceada combinada con actividad física. Maneja tamaños de porciones e incorpora muchos alimentos altamente nutritivos y bajos en calorías como las frutas, vegetales y Nutrigen Nutrifoods.

Fomenta la actividad física:
Pon a tus niños a moverse. Esto puede empezar desde la infancia temprana. Cuando tus niños empiecen a crecer, monitorea el tiempo que gastan frente al televisor y computador, ellos deben estar pasando más tiempo en actividades físicas del que pasan frente a la pantalla. Niños activos serán probablemente adultos sanos, fomenta su actividad física, incentívalos para que formen parte de equipos deportivos o salgan a jugar en el jardín. La actividad física no solo ayuda a quemar calorías sino que también forma huesos fuertes y ayuda a los niños a dormir mejor en las noches y estar más alerta durante el día.

Involucra a toda la familia:
Los miembros de la familia deben saber la importancia de una dieta sana para todos y tomar parte en todas las actividades de los niños.

Conviértete en un buen modelo:
Debes ser un buen ejemplo para tus hijos, incorporando una dieta sana y actividad física en tu modo de vida.

Relájate:
La mayoría de los comportamientos saludables previenen la obesidad. Para los niños menores de 7 años sin otros problemas de salud, el manejo del peso en vez de basarse en perder peso debe basarse en ganar un poco, ayudándolos a crecer y alcanzar su peso adecuado. Para niños mayores de 7 años, pérdida de peso puede ser recomendable.